Proyecto Slack convierte a ex convictos en programadores

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El futuro traerá innovaciones como el metaverso, el Internet de las cosas (IoT) y la automatización de operaciones en varios segmentos. Si bien es notable el interés de la gente por carreras relacionadas con la tecnología, la realidad es que aún falta mano de obra calificada en el sector.


 


Entre las estrategias para ampliar el acceso al sector —y, al mismo tiempo, atraer profesionales—, las empresas apuestan por iniciativas enfocadas, por ejemplo, a la diversidad (género y etnia), grupos de bajos ingresos y sin educación universitaria.


Sin embargo, Slack vio una oportunidad diferente después de incubar Next Chapter, una ONG estadounidense que ayuda a los ex convictos a desarrollar una carrera en el mundo de la tecnología. Una segunda oportunidad llamada programación. La idea surgió en 2015, cuando Stewart Butterfield, CEO de Slack, estaba en una conferencia del abogado Bryan Stevenson, en la que contaba su experiencia defendiendo a un hombre en el corredor de la muerte. En una entrevista con Fast Company, Butterfield dijo que estaba "profundamente conmovido" por la historia.


Meses después, un grupo de ejecutivos de la empresa visitó la prisión de San Quentin en Estados Unidos. Allí se les presentó el proyecto "La última milla", que enseñó los conceptos básicos de programación a los pasantes, y quedaron impresionados por el talento de la multitud. Ese mismo año, se lanzó "Slack For Good", una división filantrópica enfocada en atraer personas subrepresentadas al mercado tecnológico. En 2018, la empresa comenzó a invertir en Next Chapter. ¿Y cómo funciona?. Primeros pasos: después de pasar por un proceso de aprendizaje, los candidatos exitosos completan un campamento intensivo de tres meses en Hack Reactor, considerado uno de los mejores programas de desarrollo en los EE. UU. Segundos pasos: La persona es contratada por una empresa de tecnología socia, como Dropbox, Paypal, Zoom y Square (firma financiera de Jack Dorsey, fundador de Twitter). El participante se integra a sus equipos de ingeniería, en proyectos de ocho meses.


Mientras tanto: los participantes reciben una subvención de vida de Slack durante el bootcamp, además de un salario pagado por las empresas asociadas; la idea es evitar que las personas tengan que buscar un segundo trabajo para complementar sus ingresos. Todo el proceso está acompañado por un director, un gerente técnico y un entrenador de carrera, quienes también ayudan a los aprendices con temas técnicos, cultura de la empresa y objetivos de carrera. Cabe mencionar que existe toda una preparación previa de las empresas, con reuniones y capacitaciones especiales, para que el ambiente de trabajo sea acogedor para los novicios. Y vale la pena saberlo: hay una parte de la población carcelaria que lleva muchos años presa y, por lo tanto, no ha tenido acceso a tecnologías básicas, como internet, computadoras modernas y teléfonos inteligentes. Así, en algunos casos, es necesario preparar al público con principios de uso muy sencillos hasta llegar a técnicas de programación más avanzadas.


La desconfianza de los equipos hacia un compañero de trabajo que es un ex convicto fue otra espina clavada en el costado de los ejecutivos de Slack al comienzo del próximo capítulo (algo que se ha superado en estos días). Además, algunas empresas estadounidenses tienen políticas que prohíben que los ex delincuentes accedan a los datos de los clientes, lo que limita un poco las actividades. Aun así, Deepti Rohatgi, fundadora y directora general de Slack for Good, considera un éxito la inversión en Next Chapter, ya que acumula más de 30 contrataciones desde sus inicios: la empresa cuenta con más de 2.400 empleados en total. Slack lanzó recientemente una extensión del programa, llamada "Rework Reentry", que alienta a otras empresas a desarrollar proyectos similares. BREVE análisis: Qué está pasando: Estados Unidos experimentó altas tasas de despidos en 2022, un movimiento conocido como Great Quit (un récord de 4,27 millones en mayo), combinado con una gran demanda de profesionales de la tecnología. A pesar de la crisis, un estudio de la consultora PwC, publicado en mayo, muestra que una de cada cinco personas planea dejar su trabajo este año.


En el sector tecnológico, la escasez de profesionales calificados ha llevado a las empresas estadounidenses a pagar más: en las regiones metropolitanas del país, el incremento llega al 14%. Otros movimientos similares son la búsqueda de talento en el exterior (incluso aquí en Brasil) y el salto desde las plataformas de desarrollo low-code, es decir, aquellas que requieren poca programación para crear aplicaciones. El lado B de la cuestión: la prisión también tiene como objetivo reintegrar a las personas a la sociedad después de cumplir su condena. Sin embargo, existen 3 problemas con esta devolución: 1) dificultad para encontrar trabajo (ver la primera imagen); 2) cuando hay contrataciones, los trabajos son mal pagados, lo que se traduce en los llamados "pobres". Qué esperar: existe una brecha en el sector tecnológico, por lo que la tendencia es que las iniciativas públicas y privadas busquen diferentes formas de expandir la fuerza laboral. Las empresas también están más comprometidas con causas sociales y ambientales (como los objetivos ESG), lo que debería impulsar proyectos de este formato, especialmente en países ricos.

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